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| Funny Games U.S. (Michael Haneke, 2007): Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Austria, Alemania & Italia. |
Mientras miraba Funny Games U.S. (Michael Haneke, 2007) se confundían los universos de la versión estadounidense con la versión austríaca. Sin comprobarlo, me valgo de la sensación de que habían planos calcados de una película a la otra, sin saber nunca qué vino primero, si el huevo o el asesinato. En la guión suena muy bien en la "ilusión viva" que se encarga de recrear el cine: no tendría sentido juzgarlo como mero papel escrito. Cómo la presentación del film nos presenta a nuestra familia protagonista y cómo en el desarrollo se pasan el protagonismo a través de cuatro huevos rotos, un rifle y un control remoto que termina por virar el protagonismo hacia los dos psicópatas golfistas que no podemos comprobar si saben jugar al golf. Los distanciamientos brechtianos no funcionan como tales, pues en vez de separarnos de la historia para generarnos una reflexión, nos acercan y nos pretenden psicopateados por los nuevos protagonistas de nuestra historia; como si Haneke dijera "si estás en la casa con nosotros entonces asumí las consecuencias de que te hable mirándote a los ojos como los miro a ellos -la familia-". Como si remarcara, "¿no dudarías un poco por qué personaje tener empatía? Terminamos con ellos y vamos contigo...". Una verdadera extorsión al espectador en la comodidad de su hogar dicha desde la comodidad de otro hogar. Se esconde otra asunción: la gente ya no va al cine, nos mira desde sus casas -algo que ya se vislumbraba en Caché (Haneke, 2005). No hay distanciamiento, sino que el actor, lejos deromper con su actuación en una modalidad brechtiana, se aprovecha de ella y hace "sumerg
imiento".
Los planos de Haneke me generan mucho placer visual. Lo digo a pesar de que nadie merecería leer un artículo para enterarse de mis placeres. Pero como sucede poco me parece grato decirlo cuando sucede. La mala-buena fortuna de haber visto anteriormente la versión austriaca me incomodó con las anticipaciones de Naomi Watts que a veces le ponía más terror que suspenso o thriller psicológico, mostrándose solucionada y no problemática, sirviéndose de algunos lugares cómodos propios de su gran oficio y la cuota de talento que de seguro la tiene. De esto escaparon solo algunos actores genios que ya conocemos sus nombres. También deseo la luz de Funny Games U.S. y Amour (2012) para las habitaciones de mi casa. La firmeza actoral que extrae de sus actores es sin duda envidiable. Hacer cine de que puede ser un funny game.

