lunes, 10 de febrero de 2020

Vivre Sa Vie (Jean-Luc Godard, 1962)

Hasta las simplezas
son complejas
no hace cine como le dicen
como lo vió
como su público pide
ni le exigen los manuales,
va con el cine
como vamos 
con nuestra humanidad,
fundando estilo y lenguaje
para darle a la cinta su voz
intelectual y disruptivo
cuestionador de su propia mano
secuencial
brechtiano
anómalo
gestor de mucho cine
que ni siquiera él fimó
mirada en cada plano
bebe de su imagen
y por eso la construye
para verse en el espejo


sábado, 8 de febrero de 2020

Tierra Arrasada (Tristán Bauer, 2019)

Te da por pensar
la diferencia que existe 
entre una ideología
y la humanidad...
conmueve un poco
y otro poco se teme, 
la construcción entretiene
la realidad entristece
y su sello subjetivo
la hace decidida


La muerte no existe y el amor tampoco (Fernando Salem, 2019)

La muerte no existe
en la mirada tan viva
de una actriz tan transparente
y el amor se enfría un poco
porque nadie puede amar
sin perder el amor dado
que una ingenua cámara en mano
juega la inestabilidad
y se le escapa una historia
que igualmente va
por otro lado


El Ángel (Luis Ortega, 2018)

Latinoamérica viva
en el resabio inmigrante
y el cine como esa mezcla
entre el mejor Clint Eastwood
con el mejor Leone
pero con la sangre de estos barrios
las actuaciones bien situadas
el asesino empático
y una gran cuota de dulzura
una película tan bien construida
que hasta el ángel se parece
a la naturaleza humana
y que no deja de ser película
que no suelta su servicio
a la actuación de una persona,
sin hechos reales,
solo con hechos ficticios
y un ascetismo que no permite
evadirnos del detalle,
hay que haber visto bastante
o dominar el lenguaje
para ser integrando identidad
y convertir a la ficción
en hecho autónomo
y que descubre 
su propio tiempo
trasciende lo moral 
traspasa la maldad