El cine compite contra sí mismo
por no repetirse y por jugar con la repetición
una secuencia inicial nos entusiasma
y nos va hundiendo
tejanamente
en el mismo coche empolvado
donde nos sentamos
ciento de veces
viendo frialdad y desamor
ni siquiera escuchando la quietud
la cámara decide poco
pierde su punto
y la humanidad aparece
a veces con la familia
duele el amor como un balazo
cura al dolor y avanza
como avanza la trama
en este caso
no queda muy claro por qué
le estamos siguiendo el paso
