Comenzaste aburriéndome,
cuestionándote la adolescencia,
demoraste minutos cuarentas
para empezar a inquietarme,
tras hora y media el veneno
inició a vomitarse
y no sabía si en risa o fastidio
expresarme
asumí tu claustrofobia
tu manipulación constante
tu desamor insulso
tu fijación de siempre
tu cámara hiperactiva
tus secretas referencias
y aunque ya no me encuentro en tu lecho
volveré a visitarte
pero siempre me queda la duda
de cómo un artista
una vez vendido
puede volver a comprarse
