Parece que los franceses nunca se adelantaran a las situaciones. La cámara de los franceses siempre espera y luego persigue. En todo momento acompaña. La cámara espera que la acción narrativa le indique dónde pararse. La cámara francesa nunca le dice a la acción narrativa cómo accionar; se adapta y narra desde ese lugar que adopta. Siempre la contemplación desde fuera, incluso cuando se está adentro (¿es necesaria la cámara en mano para transmitir el vértigo y el ser parte de una situación en el cine? Al menos aprendemos que no es la única fomra, por más que todos corremos el riesgo de caer en la moda cámara en mano). He aquí el vasto tema filosófico de la distancia de la cámara, que no atiendo por temor a su vastedad.
La historia de de una mujer y sus hijos que se ve imposibilitada a salir de su departamento. el intercambio de su vecina de abajo desde un balcón al otro. La cámara que sí se permite salir para observarlas desde el edificio de enfrente. Los planos que comienzan cerrados y se abren para abarcar las situaciones y entrar más adentro. Nueva bofetada a ese cine norteamericano que no reconoce estas virtudes del cine francés y que no hace más que cerrar los planos para estar "más adentro", sin notar que cada vez nos dejna más afuera. Claro que ese cine norteamericano es el que no trasciende: no se trata entonces ni de Scorsese, ni de Coppola, ni de Allen, ni de Linklater, ni de Tarantino (con su profesa herencia de Godard y Melville, aunque dé para escribir un tratado acerca de cómo Tarantino trasluce la Nouvelle Vague en la pantalla)...
La voz off para lo justo y necesario. Para presentar y concluir (vaya desafío que uno se evita con esa decisión). De todas formas, amable decisión la de no mostrar lo que la voz narra. Dejar que en la ausencia el espectador narre la presencia. Una vez más un montaje se define por lo que no se muestra y una historia se nutre por lo que no se dice. Se ocurre decir que la idea pudo ser una catástrofe en forma de largometraje, y termina siendo justa y sobria en un corto. Quizás la no profundización en los subtextos del actor evitó a esta película llegar a lo sublime, y como una pelota de lana, uno puede entretenerse mientras la ve pasar, pero tampoco se hipnotiza como un gato que sostiene un fuerte deseo de atacarla. Ni para muy bien, ni para mal, el corto transcurre.
Epilef Rapí
Título: La pelota de lana
Dirección: Fatma Zohra Zamoum
Año: 2005
País: Francia
No hay comentarios:
Publicar un comentario