Escenas cargadas de vida y humanidad,
la música incesante que siempre se sostiene,
sobre los hombros de un Edward Norton al que le pesan las horas,
y no sucumbe a la historia,
esa siempre la vuelve liviana
y para nosotros densa,
pues Spike da un reparto con cimientos,
un guión sustancioso,
un día intenso para revisarnos
y comprobar si aún el cine expande los tiempos,
y en la hora veinticinco
nos llevamos la hemorragia en los ojos
al acabar de encontrarnos con tanto trabajo invisible
Me pregunto si lo independiente no es entonces
darse este tipo de permisos
Sin atarse ni jactarse,
fluyendo sublime en el paso de las horas

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