Épica, brillante,
humana y retratista
de pomposos adjetivos,
testigo de una época olvidada,
de montajes invisibles,
de almas vivas
que hoy conocen muertes
como la conocieron antes.
Admito questa vida
espectadora no es la misma,
que he aprendido la belleza,
y los jóvenes que mamamos del prejuicio,
maduramos con la luz de sus estrellas,
valió la pena la espera
y valió de mucho la paciencia,
sus pinturas bien movidas
su construcción atenta
su trabajo inagotable
y su actitud eterna
para que el viento no la lleve nunca
y Nunca, es una palabra que el viento
ya se ha tomado

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