jueves, 11 de enero de 2018

Norman (Joseph Cedar, 2016)

¿Por qué no amar el ejercicio de mirar
películas problemáticas para ver
la solución desacertada, despedir
al actor de oficio que más entiende
de lo que la película acompaña,
apreciar que un buen guión trabaja
con la empatía aún cuando manipula,
sentir la terrible soledad de la ignorancia,
no comprender por qué elegimos verla
arrepentirse a los diez minutos
-y expectar por la pura disciplina-
y desear que un clásico nos salve
con toda su modernidad, aceptar
que hay películas buenas y otras no tanto
y continuar la cinefilia por encanto.





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