domingo, 8 de diciembre de 2019

Francesco, guillare di Dio (Roberto Rosellini, 1954)

Esas cosas que tiene el cine
se abren puertas inesperadas
surge la pregunta
¿entonces también se puede?
Se pueden divisar nuevos horizontes
con la convicción de que un plano
no solo alcanza a ser 
una cuestión de moral,
también puede trazarse
como una cuestión del espíritu.
Sencillez conciente
complejidad desbordante
un tilteo hacia el cielo
un deseo en construir humanidad,
una nostalgia inmediata
de cuando el cine buscaba
ser arte y el alma
para que se viera más allá
de lo que pareciera mostrarse.
Película pura mas
no puritana
levanta mañanas
para que detrás venga el sol




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