martes, 24 de marzo de 2020

Midsommar (Ari Aster, 2019)

Atrapa,
con esa cosa bien sueca
del siglo ventiuno
mixtura de plano en mano
con la fijeza que contempla
actuaciones de silencio
situaciones sumersivas
lo sagrado y lo profano
la comedia incómoda
el horror
y en el trayecto los que miramos
como flechazos en el pecho recibimos
fascinados de estar mirando lo que en verdad lastima,
majestuosa construcción, con momentos de maestría,
no es invencible por cederle al género su final
que pedía la autoría que traía en el resto de la cinta
que ya no es cinta
es digital
pero bien me enloquecería
volver a ver este film
como extrañeza del pasado.
Ese culto que eleva al cine
a su fetichismo más agudo,
el culto sin receta
que aquí se vuelve a lograr,
pena por el final para ser perfecta
y así nace lo humano
carente de perfección


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