Como si el amor perdurara en la crueldad
y su cine se hiciera del exquisito detalle
Imamura sabe que sonido, movimiento, luz y encuadre
son elementos a la par jerárquicos...
cualquier asesino puede tener su nobleza
aunque no todos los asesinos la tengan
el cine es metáfora ensoñada
un universo de emociones nada con una anguila
y la narración es tan precisa y heredada
como de Ozu o Kurosawa
es tan paciente y calma
que no hay violencia que pueda alterar lo austero
como si Bresson no supiera que lo austero es contundencia
lo mismo sucede aquí
al otro lado del oriente
en un pueblito desolado
nadie nos deja solos
más bien nos hace sentir acompañados
lo justo y necesario para quien pretende redimirse con justicia
lo bello y lo triste tan habitual en Japón
lo simple pero tan difícil
el prodigio
el arte del cine
la permanente espiación
la fidelidad de un amigo
nos promete y cumple siempre con su palabra.
Una vez más renace el cine

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