martes, 22 de septiembre de 2020

Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958)

 Monumento al cine

complejo y personal

desde La hora del Lobo

hasta La isla ciniestra

la geometría de Kubrik

el travelling de Godard

la decisión siempre exquisita

nada librado al azar

y sin embargo

nada es controlado

todo es emoción

vive la muerte

muere lo que no aporta

y el vértigo se siente

tanto ahora

como después

como una libido

orgásmica

que mira percibe y siente

narra contempla y avanza

y se tonifica en carne

un tanto bastante espiritual...

después de este filme

ya nada pudo ser igual




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