Monumento al cine
complejo y personal
desde La hora del Lobo
hasta La isla ciniestra
la geometría de Kubrik
el travelling de Godard
la decisión siempre exquisita
nada librado al azar
y sin embargo
nada es controlado
todo es emoción
vive la muerte
muere lo que no aporta
y el vértigo se siente
tanto ahora
como después
como una libido
orgásmica
que mira percibe y siente
narra contempla y avanza
y se tonifica en carne
un tanto bastante espiritual...
después de este filme
ya nada pudo ser igual

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