Publicitaria como el mercado que critica
Netflix se lava las manos y no asume
sus perversos algoritmos
su estrecha visión del cine
y nos presenta el peligroso mundo del consumo
del cual es parte y arquitecto
como si fuera un mundo ajeno
y el documental que se hace un pobre manifiesto
pretende iluinarnos
de algo que es historia de los medios
e información en cualquier revista neoyorkina...
dicho esto, siempre prefiero que se diga

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