El cine es artificio por su mera existencia
y el artificio maquillado queda chillando
y nos enseña
que mucho enfoque en algo
cierra las puertas a condimentos
que
hasta los más abiertos artistas
quedan cocinados en un fuego
que ni
siquiera es fuego,
un universo que se relata
pero no alcanza,
la
conmoción que algunos relatos necesitan.
Lucir demasiado el lenguaje
puede estropearlo.

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