No es mal ejemplo
de la
formalización de un lenguaje
hay conciencia y resolución
y punto de
vista, no hay catársis
de montaje llorando entretenimiento
desde el
guión a la puesta en escena
llegando a la actuación señalada,
se
parte de la idea de ayudar
al espectador y por supuesto
que no hay
poesía bressoniana,
como tampoco
pastiche del ignorante video juego.
Hay historia y un tipo que se ajusta a narrarla.
No es mucho ni es
prodigiosa;
pero es bastante para una era ya desahuciada.
Esta
película se sostiene
de no caer en picada.
De última las
actuaciones
tampoco es que son tan malas.
Una más pero tampoco
descartada.

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