martes, 16 de abril de 2019

X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011)

No es mal ejemplo 
de la formalización de un lenguaje
 hay conciencia y resolución 
y punto de vista, no hay catársis 
de montaje llorando entretenimiento
desde el guión a la puesta en escena
llegando a la actuación señalada, 
se parte de la idea de ayudar 
al espectador y por supuesto 
que no hay poesía bressoniana, 
como tampoco
 pastiche del ignorante video juego.
Hay historia y un tipo que se ajusta a narrarla. 
No es mucho ni es prodigiosa; 
pero es bastante para una era ya desahuciada. 
Esta película se sostiene
 de no caer en picada. 
De última las actuaciones
tampoco es que son tan malas.
Una más pero tampoco descartada.



No hay comentarios:

Publicar un comentario